La franquicia debe ampliar sus horizontes legales.
Por: Eduardo Poblete Castillo*
Hace catorce años, desarrollé la primera franquicia que nació en la región del bajío de México; un negocio de mensajería y logística, que contó entre sus primeros clientes, a lo largo de dos sexenios, con el gobierno del Estado de Aguascalientes, entidad que para esa etapa, ocupaba el primer lugar en América Latina, como la ciudad y estado de mayor y mejor calidad de vida.
De aquella época, por conversaciones con un gran amigo, experto en Propiedad Intelectual, provienen mis primeras disquisiciones jurídicas sobre las franquicias que, por ubicación en el tiempo, se regían por la "Nueva Ley de la Propiedad Industrial" y su respectivo reglamento, cuyos contenidos me hacían reflexionar en la necesidad de que debía haber una mejor regulación en la materia.
Hacia finales de los 80's, con la explosión de las franquicias extranjeras, la International Franchise Association, al valorar las condiciones prevalecientes en el país para el desarrollo de las franquicias, había encontrado que era la propia legislación su principal obstáculo y en mi personal punto de vista, consideraba que en los 90's, los cambios aun no alcanzaban la realidad de la franquicia; no se había evolucionado en el tema.
Aunado a ello, había sido en el bajío, en la ciudad de Guadalajara, donde a finales de los 80´ se había llevado a cabo la primera conferencia sobre franquicias en México, a cargo de la American Chamber of Commerce of México a.c.; etapa, también, donde se originó la Asociación Mexicana de Franquicias; además de que es en esa misma época, y como su corolario en 1990, cuando la franquicia deja su impronta, apareciendo por primera vez en el reglamento a la ley sobre control y registro de la transferencia de tecnología, en vez de nacer directamente, como correspondería en derecho, de un proceso legislativo.
En fin, los 80's, una década de cuna y tiempo y avatares de la franquicia en México.
Por tan accidentada vida de la franquicia, siempre sostuve, desde mis inicios como franquiciante, que hacía falta regulación en la materia, sin desconsiderar los avances logrados, y así en un programa radiofónico de cobertura nacional en el año 2005, invitado, conjuntamente con un grupo de franquiciantes y franquiciatarios, volví a la carga, ahora discutiendo sobre las tres iniciativas de ley con proyecto de decreto presentadas entre el 2002 y el 2004 por diputados y senadores, para reformar la Ley de Propiedad Industrial en materia de franquicia, con una posición fija de mi parte: la reforma era incompleta, había que mejorarla; cambiarla, conservando lo valioso.
Las iniciativas fueron aprobadas en el mismo año de la entrevista de radio en que participé, 2005, y entraron en vigor en el 2006, como la Ley de la Propiedad Industrial y su mención a la franquicia, que hoy conocemos.
Nadie del sector de las franquicias, organizado o independiente, doctrinario, o vinculado por su profesión, participo, como externo, a las discusiones de las comisiones legislativas, que si bien no son de obligación, si de necesidad de la voz de los participantes de la industria.
No es fácil decirlo puesto que suena a tomarlo o identificarlo como una cultura de la resignación, pero al no tener alternativa, solo queda expresarlo en su más cruda verdad: como era de esperarse, después de esa entrevista, fui objeto de severas críticas por mi irreverencia y herejía al cuestionar, me decían, las capacidades de los legisladores, con mi grave pecado de señalar que aun faltaba definición en el concepto de franquicia, consistencia en su órgano registral y equidad, en los derechos y obligaciones de franquiciantes y franquiciatarios, para que la reforma se adecuara a las necesidades reales de la sociedad y a las condiciones de competitividad en el entorno económico; en síntesis: una mejor regulación, dije.
Hoy, con beneplácito leo y escucho que algunos de los que disintieron, que en su momento me señalaron y dijeron que estaba equivocado, voces que divergieron, antaño, sobre la necesidad de regular mejor la materia de franquicia y que incluso apostrofaron la propuesta denominándola sobrerregulación, se suman, ahora, convencidos a la corriente que inicie desde aquellos años, la corriente de los que propugnamos por una normativa acorde a lo que implica para la economía del país, lo que he denominado: El Sistema Integral de Control de Gestión, la Franquicia; entidad que por su aportación del 6% del P I B, según fuentes oficiales, merece ser atendida con caracteres de política pública para contar con fondo de apoyo transexenal y que como figura mercantil, debe ser incorporada como otra fracción del artículo 75 del código de comercio; así lo señalo en mi ensayo "La Evolución de la Franquicia en México".
Todo ánimo discrepante es bueno, saludable incluso, y muy respetable, siempre y cuando de las posiciones antagónicas, una detecte la premisa falsa para corregir su conclusión y coincidir con la razón de la mayoría, que es mayoría de razón, como en el principio general del derecho.
La reforma que viene, después de seis lustros de enmiendas, al fin dará un verdadero marco jurídico al zigzagueante devenir de la franquicia e incluso seguramente, tal como lo he sostenido desde hace ya varios años, dispondrá la aplicación de los nuevos instrumentos legales que constituyen los medios alternativos de solución de conflictos, como son el Arbitraje y la Mediación, que han sentado sus reales en el mundo del comercio y los negocios, obviamente por su eficacia.
Así lo han hecho sentir los legisladores que procesan y decantan, escuchando con sensibilidad, el sentir y las vivencias de los promotores del cambio para mejorar. Enhorabuena. (…) la incertidumbre legal y jurídica es un obstáculo importante para las actividades empresariales: abre la posibilidad de que se cambien las reglas del juego y pone en duda que se respeten la propiedad, los contratos y cualquier tipo de convenios. (…) por ello, las oportunidades de inversión existentes se podrán aprovechar plenamente con derechos de propiedad bien definidos y a través del respeto a los contratos, la certidumbre jurídica y la mejora de los niveles de seguridad. (…) para reducir la vulnerabilidad de la economía mexicana a las fluctuaciones de la economía de los estados unidos, y asegurar un crecimiento más balanceado, es necesario continuar con políticas que contribuyan al crecimiento de la demanda interna, en particular de las pequeñas y medianas empresas, (…) Ahora sin el sabor de saberme anatematizado, - el tiempo impone su verdad- adiciono y comento el párrafo anterior, parte del plan nacional de desarrollo 2007-2012 cuando en el eje 2. economía competitiva y generadora de empleos, en la parte de diagnóstico, refiriéndose a la rentabilidad y riesgo de la inversión, deja claro que debemos contar con certidumbre legal y jurídica, tanto en la propiedad, en nuestro caso, de elementos de la Propiedad Intelectual e Industrial; en los contratos y convenios, como los de franquicia; y en políticas que contribuyan al crecimiento de la demanda interna, en particular de las pequeñas y medianas empresas, que son en su gran mayoría organizaciones franquiciables; ¿no se entrevé que como sector cabemos en ese diagnostico mientras no pugnemos por una regulación técnica, científica y jurídica de la franquicia?.
Por mi parte, avanzo, participo y me congratulo con quienes se suman a la causa; y a quienes se han mantenido de fijo, analíticamente, en la corriente que inicie y comparto, mi más amplio reconocimiento; para quienes se mantienen, o se mantengan, en la discrepancia, mi desacuerdo comprometerá siempre mi respeto a su pensar distinto.
- como integrantes adscritos a un sector productivo, o nos asumimos plenamente como un conglomerado plural, unidos en la razón aun en la diferencia, o concesionamos solo a algunos la interlocución de nuestros intereses.
-…e pur si muove, dijo Galileo Galilei. La Franquicia debe ampliar sus horizontes legales, con la reforma próxima, porque…y sin embargo se mueve… y sin embargo se legislara en materia de Franquicias. Bienvenida la hoguera.

